domingo, 19 de agosto de 2012

Minivacaciones y un reto

Tras tres días en el paraíso, todo vuelve a la normalidad.
Han sido tres días sin horarios, sin preocupaciones, sin kilómetros de por medio.
Tres días en los que he podido disfrutar de ver tu cara antes de dormir y sonreirte al despertar. Tres días en los que lo que más nos ha importado es qué postura adoptar para dormir cuatro personas en un mismo coche.
Hemos disfrutado de momentos que no olvidaremos nunca, momentos que serán siempre un secreto entre tú y yo. Pero además de disfrutar, también ha habido un gran reto.
Un reto, que sin pensarlo se te ha presentado. Como todos los retos, éste también ha costado. Te ha costado a ti, porque lo vivías y me ha costado a mi, porque he visto cómo lo vivías. Pero, tras los tres días de esfuerzo, podemos decir a boca llena que hemos superado la prueba. Has superado a prueba.
Estoy segura de que por dentro, te alegras de no haber caído. Sé que esto lo entenderás mejor: sé que tienes que estar muy orgulloso de tí mismo por haber aprobado sin ningún cate.
Y en cuanto a mí...mucho más orgullosa estoy de ti que tú mismo. Lo has conseguido.
A veces la vida nos pone a prueba, y es ahí donde hay que demostrar que cada uno somos dueños de nuestros actos. No has querido, no ha pasado. Solo tú tenías el poder, la responsabilidad, todo en tus manos. Y lo has logrado. Enhorabuena cariño.
Pero, como todo, lo bueno siempre acaba y llega el momento de decir adios, veo como te vas y se me cae el mundo encima. Intento controlarlo pero me puede. Me derrumbo, siempre me derrumbo. Me consuela saber que dentro de algunos días, todo esto se habrá acabado y por fín podremos despedirnos de las despedidas.

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