martes, 11 de septiembre de 2012

Todo llega..

Cuando todo parece ir realmente mal, llega un soplo de aire fresco.
Sé que las probabilidades de irme antes se reducían por momento, sin embargo, aquí estoy, a martes y con todo lo necesario preparado para iniciar mi marcha. Sí, llegó la hora de "emigrar" a ese lugar con el que llevo soñando varios lustros.
El leitmotiv constante de "quiero irme" por fín se hace realidad.
Es más que evidente que las ganas superan mi miedo, pero aún así, he de decirlo. Algo de miedo tengo.
Miedo a que todo se me quede grande, miedo a no saber llevar lo que he de llevar bien. Miedo a esa gran escuela cuya apariencia difiere completamente de ese lugar al que llevo acudiendo seis años. Porque nada es igual, o eso cuentan. De lo que no cabe duda es de que los pasillos no son los mismos, no está la misma gente, y estoy absolutamente segura de que el cariño que se respiraba en el anterior centro, en este no será tan fácil de descubrir.
En definitiva, es miedo a lo desconocido, a lo nuevo. Miedo porque mi vida va a dar un cambio considerable y no sé si voy a saber controlarlo.
Pero, el miedo no tapa las evidentes ganas que tengo de empezar esta nueva etapa. Una etapa que ahora me toca vivir.
Me da tranquilidad saber que él estará conmigo. Y confío en poder superar sin dificultad todos los obstáculos que se me presenten en esta nueva andadura. Así como, con esfuerzo, he logrado superar los anteriores.
Ésta es la última entrada que escribo desde mi casa en Jerez, al menos por el momento.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Change

Cada día que pasa se convierte en una nueva oportunidad para cambiar las cosas. Y más ahora, que faltan pocos días para que mi vida de un giro de 180 grados.
Necesito ese cambio, lo necesito.

martes, 4 de septiembre de 2012

Mi 18 cumpleaños...

Nos escapamos de un evento familiar. Fue una escapada complicada, pero mereció la pena. Viajamos en coche hasta otra ciudad, la suya y subimos a su piso.
Esperé impacientemente en el sofá mientras él se encargaba de prepararlo todo. Necesitaba saber qué estaba preparando. Cuando pasó algo de tiempo, me gritó desde su habitación que podía abrir la puerta del pasillo y llegar a donde estaba él.
Cuando abrí la puerta, las lágrimas salieron de mis ojos.
El pasillo estaba lleno de pétalos de rosas por donde yo tenía que andar y en los extremos había velas aromatizadas como única luz. Mientras andaba, iba leyendo unos corazones de cartulina roja que colgaban del techo con un hilo invisible. Ya no veía, estaba llorando. No me podía creer cómo era capaz de hacerme llorar con palabras escritas... llegué a la habitación y no terminaba ahí. En su escritorio, había un corazón y dentro de él nuestras iniciales, todo ello realizado con pequeños corazones de cartulina que se había molestado en recortar. Todo lleno de velas también y en la cama, con sábanas blancas un corazón hecho con pétalos de rosa. Una botella de rioja y dos copas, me besó. Brindamos y me dió su regalo tras decirme algunas palabras. Era un anillo. Con aquello demostraba que todo lo que estabamos viviendo, era real. Real y para siempre. Sellamos el momento destrozando el corazón de pétalos que había hecho encima de la cama mientras las velas se consumían a nuestro alrededor y la botella de rioja se iba enfriando.

sábado, 1 de septiembre de 2012

YO

Yo solo sé que lo quiero, lo que realmente sienta él, eso, ya no lo sé.