domingo, 14 de agosto de 2011

Lo prohibido...

Basta que me digan que no puedo hacer algo para que me entren más ganas de hacerlo. Y me lo prohibe, el simple hecho de oir la palabra prohibido desencadena en mi cabeza mil maneras de maquinar un encuentro fortuito o incluso una quedada. Me hace pensar en cómo decirle sí de manera que nadie se entere. Me hace imaginar el camino hacia el encuentro y el disimulo para la vuelta. Me hace pensar que quizá para los que prohiben pueda existir la palabra CASUALIDAD con más fuerza que nunca. Y me dan ganas de buscar, ya no solo de encontrar. Me dan ganas de indagar, e imagino una historia que termina siendo como en las películas. Como en las series de antena tres. Imagino e imagino... imaginaciones que son fruto de mis ganas de desobedecer, de hacer lo que no puedo, lo que no debo. Hacer aquello que me han prohibido. Hacer lo que estoy haciendo.

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