martes, 9 de agosto de 2011

Cuento de realidad

No me cuentes cuentos con finales felices, jamás te he dicho que me gusten. No me gustan los cuentos de hadas en los que los príncipes siempre son los que se enamoran de las princesas y luchan por ellas. Luchan contra dragones que echan fuego por la boca, arriesgando sus vidas, luchan contra malvadas brujas que hacen conjuros para terminar con vidas, luchan por sus princesas, para terminar besándolas y hacer que terminen un sueño para empezar otro, pero esta vez despiertos.
En la vida real, no existen príncipes, ni princesas. En la vida real, primero va el beso que termina con el sueño de vivir un cuento de hadas, para convertir ese sueño en una pesadilla. En comederos de cabeza por cada detalle, por cada palabra, por cada gesto... Hemos convertido los cuentos de hadas en un ideal que alcanzar en nuestras vidas, y por esa razón mucha gente no consigue ser feliz.

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