miércoles, 6 de julio de 2011

Seguridad Social

"Qué bien, que adelantados" Eso dicen algunos países de España por el hecho de tener Seguridad Social, es decir, que el médico nos salga gratuito. Lo que no saben esos pobres afortunados es el servicio médico que en España tenemos.
Un servicio médico en el que el médico de cabecera es capar de dar un diagnóstico a bote pronto, recetar pastillas aún sin saber a ciencia cierta la patología del enfermo. Un médico de cabecera que se tiene que equivocar de diagnóstico tres veces, antes de dar con el acertado. Un médico de cabecera que deja de ser visitado. La gente opta por asistir directamente a urgencias, y la explicación que dan es que sus médicos de cabeceras no les hacen las pruebas pertinentes directamente, sino que derivan en otros médicos y dan citas a largo plazo hasta el punto de que la propia enfermedad que tiene el paciente se acabe consumiendo sola.
La gente ya no va a sus médicos de cabecera cuando sienten malestar, ahora prefieren la urgencia del hospital, pero poco a poco la urgencia se está convirtiendo en un médico de cabecera, ése que te hace esperar, pero que en vez de mandarte a casa, esperas sentada en la silla de una sala de espera llena de gente de diversas edades, enfermas por diferentes motivos y con el aire acondicionado tan fuerte, que la mitad de los pacientes, que bien puesto está el nombre etimológicamente hablando, porque hay que tener paciencia para ser un enfermo e ir al hospital, la mitad de los pacientes tienen que pedir una manta a los propios médicos para ponerselas por los hombros y así evitar un poco el frío que en esa sala de eterna espera hace siempre y a cualquier hora. Como antes dije, persona de todas las edades, pero me voy a centrar en los ancianos, esas pobres personas que entran en la sala de espera sabiendo el momento en el que entran, pero pensando y temiendo que no volverán a salir, ¿no deberían de entrar antes los ancianos?, ¿no sería más bonito evitar angustias?, pues no. Ahí están los ancianos, los que solo tienen un simple resfriado y los que entran para no volver a salir, mezclados con personas accidentadas y otras con gripe, con virus o bacterias contagiosas, mezcladas también con personas con cáncer o incluso con defensas bajas, expuestas a coger cualquier enfermedad que agrave la suya propia. Ésa es la seguridad social, una urgencia hospitalaria de 4 o 5 horas mínimas a ser atendidos y con un máximo de casi un día entero, con pacientes muy pacientes sentados en unas sillas incómodas y con frío los que tienen suerte de poder encontrar alguna, porque los números tardan tanto en salir que a veces algunos pacientes no encuentran ni siquiera sitio para sentarse mientras les toca pasar.
Pero esto no es lo peor de todo, lo peor de todo es que vas a visitar a un amigo o un familiar enfermo en tu propio coche y tienes que dejarlo en un parking carísmo. Ya te cobran hasta por visitar enfermos. Esto es España y su seguridad social, ahora, yo me plantearía si verdaderamente esto es avance con respecto a países que tienen que pagas para ir al médico, ah, no, perdón, nosotros también tenemos que pagar para visitar enfermos si queremos ir en nuestro propio transporte.

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