domingo, 3 de noviembre de 2013

rerelalatoto

Me armé de valor y marqué su número, nerviosa oí los tonos largos y agudos. Mi corazón palpitaba tan fuerte que casi me era imposible oírlos con claridad, entonces él descolgó el teléfono. Había pensado tanto en ese momento que cuando ocurrió de verdad no supe que hacer. Pensé que no me contestaría, pero lo hizo. Entonces le pregunté que si sabía quien soy, y con voz de estar sonriendo me dijo que sí, que me recordaba. Comenzamos a hablar del motivo que me había llevado a llamarlo y me lo explicó, pero luego seguimos con otros temas, se cortó, y él me volvió a llamar y se volvió a cortar y él volvió a comunicarse conmigo. Hablamos durante horas, y seguíamos teniendo temas de conversación.
-Hacía mucho que no hablábamos.
-Muchísimo.
-Parece que no ¿verdad? seguimos conversando como si nos hubiésemos visto ayer, con todo lo que pasó entre nosotros.
-Yo pensé que estabas enfadado.
-Jamás pude enfadarme contigo.

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