viernes, 29 de abril de 2011

Soy de esas personas, aunque a veces soy de otras.

Soy de esas personas a las que les cuesta cambiar de rutina, aunque a veces lo deseo. Soy de esas personas que se guían por lo que sienten y no por lo que deberían sentir. Soy de esas personas que aun sabiendo que se van a equivocar, se equivocan, una y otra vez.
Soy de esas personas indominables, y a veces, difíciles de convencer.
Esto a veces me hacer ser de esas personas que le dan mil y una vueltas al mismo asunto y toman una decisión, decisión que tres minutos más tarde, deja de ser válida. Y entonces comienza de nuevo a darle vueltas al asunto. Soy de esas personas que a las ocho y cinco tiene claro que no quiere y a las ocho y cuarto cree que sí.
Esto hace que no sea capaz de tomar decisiones serias. No sé, no logro saber lo que quiero. Y no puedo decidir porque nunca estoy segura de si va a ser lo correcto. No estoy hecha para tomar decisiones y por esta razón a veces me dejo llevar por los demás y sus respectivas decisiones.
Me cuesta abandonar el lugar al que me he acostumbrado a asistir habitualmente, me cuesta y sé que no quiero hacerlo, aunque a los cinco minutos pienso que es necesario cambiar y que sí que quiero.
No soy capaz ni de saber lo que quiero, ni de tomar una decisión, ya sea la correcta o uno de esos errores más de los que al principio quiero huir pero que finalmente termino cometiendo.
Ahora más que nunca comparto la idea de que la vida no está hecha para tomar decisiones.

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