miércoles, 8 de diciembre de 2010

Me quedo con mis árboles.

Diez pasos adelante y veinte pasos atrás. Cinco sonrisas y diez lágrimas. Dos tequieros y cuatro adiós.
Esto avanza poco a poco, pero inmediatamente retrocede a gran velocidad. Esto empieza justo cuando termina. Esto termina, pero siempre vuelve a empezar.
El tiempo pasa, pero nosotros no nos movemos, seguimos en el mismo punto, siempre. Y a pesar de que las cosas cambian, a nuestro alrededor, parece que no lo hace, en nuestro mundo, todo sigue igual. Lo malo se pierde lo bueno...tambien, pero siempre vuelve. El recuerdo gana terreno. La ficción supera la realidad. Lo poco que duran esos momentos, y lo que tardas en dejar de recordarlos una y otra vez. Que lento se hace lo malo, y que ligero todo lo bueno. Que ligero pasaste tú. Que ligeras tus sonrisas, tus ojos, tu tez. Y el dolor, es lo que perdura.
Avanzo y avanzo pero nada queda atrás.
Una calle larga, al principio tres árboles, avanzo, corro, lo hago rápido,pero los árboles permanecen ahí, en todo momento. La calle nunca termina. No me estoy moviendo. Pero sí gasto energía. Llegué al punto en que, ya no tengo fuerzas para seguir corriendo. me quedo con los árboles...pero, ya no tienen hojas. Están vacíos.
Lo vuelvo a intentar, intento correr y... me desprendo, caigo al suelo con creces. Y no hago nada por intentar levantarme. Aqui me quedo, mirando los árboles sin hojas, vacíos de ilusión. Aquí me quedo.

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