viernes, 29 de octubre de 2010

Dejemos lugar a duda

No niegues lo evidente, no seas como yo. No tengo ni la más mínima intención de sentirme mal por esto puesto que yo no le debo nada a nadie.
No niegues lo que los hechos corroboran, no seas como yo. Sigo dejando lugar a dudas entre tú y yo, siempre lo ha habido, nunca nada ha sido claro y conciso, tú no lo eres, no puedo pretender que nada lo sea.
Eres como eres, y sabes como soy. Tambien sabes de mi manera de actuar. Y yo sé que ahora eres perfectamente consciente de todo, o de casi todo. Y sé que con solo una mirada puedes decirme mucho, puedo ver la duda en tus ojos, en tu tono de voz... Más que duda, poca seguridad del camino que estás eligiendo. Piensa bien si retroceder o no... Piensa bien si puedes volver a tener lo que un día tuviste. Piensa si la vida que ahora mismo tienes, antes de mi, es la que realmente deseas.
Piensa en tu estado, e intenta no equivocarte. En cuanto a mi, me seguiré dejando llevar por la situación. Ya no queda tiempo, no voy a gastarlo en seguir pensando en lo que debo y no debo hacer. Pienso disfrutar de cada rato, sin judgarte a ti, y sin judgarme a mi. Y si yo no me judgo, no tendré en consideración a los que así lo hagan.

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