jueves, 2 de junio de 2011

La corte.

Abro las puertas de la corte de la princesa, aquella que espera con paciencia que el príncipe azul que resultó ser un falsante sea sustituido por el verdadero.
Ella sentada en su trono espera, y ve llegar a un príncipe pero es también azul, pasa de largo. De nuevo ve acercarse a otro príncipe. Y duda, duda si él se acercará, cuando lo hace, vuelve a dudar, no sabe si es el verdadero y tiene miedo de dejarlo entrar en la corte. La princesa observa expectativa y con miedo al príncipe que permanece quieto, perenne, inanimado. Y no hace nada, la princesa observa simplemente. Prefiere delegar la decisión en él. Entrará si de verdad está interesado en ser el príncipe de la princesa.

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